Economía Alternativa- Información General

 

Introducción

Comercio justo es un concepto relativamente nuevo, una respuesta popular a los regimenes de comercio libre centrados en corporaciones como TLCAN.  Comercio justo se ha convertido rápidamente en una frase que puede aplicarse a conceptos como sueldos justos y sostenibilidad – o simplemente el contrario de comercio libre.  Dentro del movimiento creciente de comercio justo, hay mucha amplitud en cuanto a definiciones y objetivos.  Sobre todo en el contexto de EE.UU., comercio justo se suele definir como un método para desarrollo sostenible basado en los mercados que provee a los productores en el Sur global con precios justos para sus productos.  Debido en parte a esta dependencia en mercados capitalistas y en parte al énfasis en el precio, muchos activistas en el Sur global rehuyen del término “comercio justo” prefiriendo usar términos como economía moral o economía alternativa.  Como pasa con muchos conceptos nuevos, economía alternativa tiene tantas definiciones como practicantes.  En su mejor forma, es una alternativa a los mercados capitalistas basada en democracia autentica y potenciamiento comprensivo.  En pocas palabras, la economía alternativa puede ser una piedra angular de un mundo mejor. 

Economía alternativa en un mundo capitalista

Compensación justa ha sido una exigencia común entre todos los obreros a lo largo de la historia capitalista, desde obreros industriales sindicados a secretarias, a campesinos, y todos los demás.  El problema surge cuando intentamos definir “justo.”  En términos absolutos, no existe un esquema de compensación ideado bajo la lógica de capitalismo que sea “justa.”  Siempre hay un capitalista, el “dueño” del capital o el método de producción, escondido entre bastidores para aprovecharse del trabajo de otros.  Sea dueño de una fábrica, banquero, o inversor, el capitalista siempre esta allí para tomar parte de lo que producen los trabajadores para si mismo, aunque el capital que le pertenece a el no es nada más que el resultado del previo labor de otros obreros.  

En términos relativos, cuanto más lejos está el obrero de los centros del capitalismo, menos justa es la renta de su trabajo.  Contadores, abogados, técnicos, y otros profesionales con mucha formación que viven en centros urbanos grandes, los llamados “ciudades globales” de la economía moderna globalizada, pueden contar con rentas más justas por su trabajo, correspondiente con su importancia política, clase social, y su capacidad de controlar la infraestructura de comunicación y finanzas que son el base del modelo neoliberal globalizado.  Obreros sindicados, una clase que desvanece, generalmente pueden contar con un trato más justo que el de los obreros no sindicados.  En el otro lado del espectro, los campesinos que producen productos agrícolas o artesanías son marginalizados en una economía capitalista. Tienen muy poca importancia en los mercados mundiales o en los procesos políticos nacionales, y poca “riqueza” (definido por los capitalistas en acumulación de capital), y los precios de sus productos en los mercados capitalistas reflejan esta falta de poder. 

Los regimenes de producción capitalistas esconden el verdadero carácter social de producción bajo el pretexto de mercancías no personalizadas.  La única cosa que la mayoría de los consumidores ve es el precio, y en general ellos toman la decisión de comprar o no comprar un producto basado en el precio.  Las condiciones de producción generalmente no entran en la decisión.  Las artesanías producidas en cooperativas en las cuales hay mujeres involucradas en las decisiones de diseño, producción, y marketing son cualitativamente diferentes de los textiles producidos en, por ejemplo, una maquiladora.  Las mujeres en la cooperativa están apoderadas y encargadas, mientras que los obreros en la maquiladora no son nada más que unos engranajes en una maquina propulsada por la ganancia.  El contexto social de la cooperativa hace posible nuevas relaciones de poder y democracia auténtica, mientras que la maquiladora cierra la puerta a estas posibilidades.  Cuando se revelan las condiciones de producción, la relación entre productor y consumidor toma mayor importancia.  Un componente moral que antes no estaba presente es introducido en el mercado.  Este componente moral intermedia la relación entre el productor y el consumidor en una manera que no es posible en las relaciones impersonales que el mercado capitalista produce.  Un modelo de economía alternativa encarna muchos principios tradicionalmente asociados con el comercio justo, pero va más lejos porque define un nuevo tipo de mercado.  El intercambio ahora no sólo trata de cambiar bienes por dinero.  Trata de la construcción de relaciones alternativas que están fuera de los mecanismos del mercado capitalista.  Trata de la posibilidad de relaciones de poder alternativas y sistemas políticos con más libertad.  Trata de construir relaciones directas en un mundo globalizado entre los productores en Chiapas y los consumidores en EE.UU., con usted, el voluntario, sirviendo como enlace de comunicación.  La economía alternativa es el principio de un proceso de cambio profundo, no es un final en si mismo.